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No puede evitar reírse mientras les riñe

Estos dos pequeños demonios se han pintado el cuerpo con pintura, y media casa de paso. El padre les lleva a la bañera para limpiarles, pero antes les pega una buena bronca. Aunque las miradas de complicidad y gestos entre los dos niños, especialmente el pequeño que va copiando las respuestas, hacen que el padre no pueda evitar reírse.


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