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Robándole agua al perro…

Los niños no tienen filtro. No se podría explicar de otra manera la actitud de este simpático pequeñajo que se bebe el agua de su amiguito el perro con toda naturalidad. No solo eso, sino que también mete la mano en el cuenco ante la atenta mirada del cánido que tampoco parece darle mayor importancia a este hecho que tanto nos choca (y tanta gracia nos hace) a los que llevamos (por desgracia) varios años siendo adultos.


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